El rol del triple impacto y las empresas con propósito en esta crisis

TOMADO DE PACTO GLOBAL

Felipe Chajín invita a no satanizar el rol de las empresas durante la pandemia y explica de qué manera éstas pueden reivindicarse con la sociedad a través de un propósito claro que genere valor no solo económico sino social en los empleados y sus familias, a través de estrategias poco convencionales pero más inclusivas.


Es muy preocupante la satanización a la que está siendo sometido el sector privado en la crisis actual. Es indispensable reivindicar el rol crítico que juegan las empresas como principales generadoras de valor económico y bienestar social. Es una simplificación, pero podemos entender al sector privado como el generador de valor de una sociedad, al sector público como el encargado de distribuirlo y al tercer sector como el llamado a cerrar brechas y desbalances en este arreglo. La crisis actual tiene sin duda muchos niveles de complejidad pero es evidente que dos de los dolores más latentes están relacionados a la desigualdad y a la falta de oportunidades.


La gestión de una organización desde un propósito superior busca romper con la idea de que la finalidad principal de una empresa, es crear valor económico. Bajo este escenario entendemos que las utilidades o la rentabilidad que podemos generar no son más que la consecuencia de hacerlo de una manera eficiente y consistente. Después, al gestionarnos desde el triple impacto, podemos además distribuir valor de muchas maneras diferentes al pago de sueldos e impuestos. Algunos ejemplos de como hacerlo pueden ser la implementación de políticas de contratación anti-discriminación, estructuras salariales justas y transparentes, proponer esfuerzos en fortalecer nuestra cadena de abastecimiento dando prioridad a proveedores vulnerables y/o sostenibles, ofrecer beneficios a nuestros empleados y a sus familias, tener programas de participación accionaria que permitan una mayor distribución de los retornos obtenidos, garantizar cuotas obligatorias en cargos y juntas directivas para mujeres y para poblaciones sub-representadas, etc.

Soy un convencido de que parte de lo que necesita Colombia para superar esta crisis son más empresas, generando más empleos y más valor, pero no de cualquier tipo o de cualquier manera. Necesitamos compañías que tengan un propósito real y coherente, que por supuesto paguen impuestos, pero sobretodo que se gestionen de tal forma que sus empleados, sus proveedores y en últimas toda la sociedad se vea también beneficiada por su actividad’’.